La leyenda de La Magdalena

de Pasarón de La Vera

Resumen de la leyenda

Jeromín, amigo de los hijos del señor de Pasarón, vuelve de caza con ellos y a las mismas puertas de palacio se encuentra con Magdalena, prima de estos que, desde Galisteo,  ha venido a pasar los meses de calor con sus tíos.

Ambos, cargados de efusión juvenil, sienten el flechazo del amor de forma súbita e intensa. Tanto, que parecen dispuestos a arrojarse el uno en brazos del otro allí mismo. Pero ese amor no es bien visto en palacio pues, a parte de la edad de los pubertos, la mala fama del mozalbete bien conocida en la comarca y su deconocida procedencia, pondrían en innecesario peligro la virtud de la joven. «Una cosa es que cace con los chicos, otra muy distinta es que pueda manchar el honor de esta joven dejada a mi cargo» -Diría seguramente Don Alonso que lo que más temía era la posible reacción del padre de la joven, un famoso justero.

Pero igual que Romeo y Julieta, la fuerza del amor adolescente es tremendamente poderosa y el joven con su entusiasmo y sus poemas consigue que nadie pueda evitar que Magdalena «vuele» noche tras noche al balcón.

Su tío decidirá entonces guardarla en lo más profundo de palacio, un nevero donde no llegarán los cantos de sirena de Jeromín, ni de él podrán salir los lamentos de ella para ser oídos por el amante. Como en toda leyenda romántica, la separación engrandecerá el amor y hará que ambos enfermen hasta rozar la muerte.

Viendo que peligra la vida de Jeromín, su padrastro Luis de Quijada acude a palacio para pedir a Don Alonso que reconsidere el castigo, pero nada consigue. El señor Manrique de Lara arguye no conocer al padre de Jeromín (nadie lo conoce), y aunque el mancebo jurase respetar a su sobrina, prefiere que ambos mueran de amor, antes de que ella pierda su honra y él sea lanceado por el bruto de su cuñado.

Don Luis de Quijada no puede desvelar el secreto que con tanta lealtad guarda y que arreglaría de un plumazo la situación, pero el mayordomo del emperador es un estratega nato, y aunque en esto de los líos de amor no está nada ducho, emprenderá un arriesgado plan que incluye una inoportuna visita nocturna al emperador en Yuste, y que de salir mal, puede acabar él mismo en el calabozo.

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